LLUVIA


Las hermanas gotas se vuelven a unir
pequeñas explosiones de humedad,
en el techo, las rocas y el camino,
flota en el aire el aroma a tierra mojada
que golpea sin violencia a esta espera.

Música liquida atraviesa la ventana,
un río
desbordado de añoranzas
deja la noche poblada de escombros,
náufragos recuerdos por doquier...

Solitario involuntario
desconectado de un sentido
las palabras se pierden
cuando se dejan de usar...



EL ALIVIO DE ANDRÉS (2003-2007)

I
Las nubes se veían negras desde la ventana de Andrés, en esa mañana parecía que el cielo se caía a pedazos, el estruendo de un rayo que cayó en un árbol cercano por suerte lo despertó, ya que su radio despertador se había descontrolado en el corte de electricidad provocado por la tormenta a la madrugada. Estaba retardado treinta minutos y helaba mucho como para bañarse con agua fría, Andrés se levantó con mucho desdén pero recordó que esa mañana tenía una reunión muy importante en la oficina, entonces tomó una toalla y entró rápidamente al baño, abrió la llave de agua caliente y salió un chorro con mucha presión pero con el agua demasiado fría, ese chorro cayó directamente sobre la cabeza de Andrés quien por poco se desmaya, el agua estaba tan fría que quemaba, Andrés tuvo que bañarse lo más rápido que pudo, resistiendo el dolor que el frío le provocaba en todo el cuerpo, debido a que con el apagón de la madrugada su calentador también se había descompuesto. 
En ese instante se escuchó un estruendo mucho más grande que el anterior, tanto que logró que Andrés se estremeciera, era el trueno más fuerte que él había escuchado. Salió del baño corriendo y listo para vestirse, cuando ya solo le faltaba ponerse los zapatos se dio cuenta que todos sus calcetines estaban sucios y húmedos, y como estaba de afán tuvo que ponerse sus zapatos más finos y ajustados pero sin calcetines.
Ese día se iba a reunir con personas muy importantes que venían a cerrar un gran negocio que resultaría en un seguro ascenso para él; bajó muy rápido hasta el garaje donde tenía su Ford Mustang modelo 82, el cual era un clásico pero se consumía en gasolina casi la mitad de su sueldo; aunque a él esto le importaba poco con tal de tener ese clásico en su poder. Se subió rápidamente pero el auto no encendía, Andrés estaba desesperado y no tenía dinero para irse en taxi, a su último intento y con los ojos cerrados, el auto por fin encendió y salió a toda velocidad del garaje; su tanque tenía poca gasolina pero por fortuna logró llegar hasta la puerta del edificio donde estaba la oficina. 
Andrés entró rápidamente pero se encontró con el ascensor descompuesto, debía llegar hasta el piso 20 por las escaleras, comenzó su largo ascenso muy rápido, entre más subía, su paso se hacía más lento; Andrés tenía un pésimo estado físico porque solo pensaba en trabajar y nunca hacía ejercicio por falta de tiempo o por pereza.
Cuando llegó a la sala de reuniones apenas se podía mantener en pie, dio tres golpes en la puerta y salió el jefe iracundo, gritando y totalmente desesperado debido a que por culpa de Andrés  habían perdido el trato con la gran multinacional, la cual se retiró del negocio argumentando falta de seriedad por parte de la empresa por la impuntualidad de Andrés; quien sentía un dolor palpitante en los pies, que estaban sangrando por la maratón que había tenido que subir, el jefe seguía gritándole y empujándolo, y como estaba exhausto por el ascenso, Andrés no podía hablar, estaba desesperado y colérico por todo lo que le había pasado: el despertar, el agua fría, el carro, el dolor palpitante, los gritos, los empujones… Andrés no resistió más y con las últimas fuerzas que le quedaban le propinó un sonoro golpe en la cara a su jefe, el cual cayó instantáneamente, y Andrés al no tener más fuerzas cayó desmayado sobre él, rodeado por las miradas atónitas de sus compañeros.
II
Se escuchaban a lo lejos sirenas acercándose, Alberto el mensajero quien sentía gran admiración por Andrés, solo lo pudo despertar echándole encima un vaso de agua fría, Andrés se levantó instantáneamente y Alberto le dijo: -El jefe está muerto, tienes que escapar rápido-. De acuerdo a Alberto, el jefe había muerto debido a un paro cardíaco por la ira que tenía y por el golpe de Andrés, quien no sabía qué hacer, pero pensó: “si me quedo aquí seré arrestado y me separaran de mi María que es lo único bueno que tengo en el mundo, y si escapo será una vergüenza, además seré un fugitivo por siempre, pero yo sé  que María entenderá que yo no quiero morir en la cárcel como mi padre ”. Le pidió las llaves de su moto a Alberto quien se las cedió gustoso, le dio un abrazo y le deseó mucha suerte.
Cuando iba caminando hacia la salida todos su compañeros lo miraban fijamente; a algunos se les podía ver en los ojos que estaban agradecidos con él por haber acabado con esa peste de hombre, a otros, los más hipócritas que se hacían llamar amigos se les notaba lo felices que estaban por su desgracia, en algunos rostros se notaba la compasión que sentían por el pobre de Andrés, otros lo odiaban, algunos lo admiraban, pero entre tantas emociones, nadie, nadie se atrevió a decir una sola palabra, como siempre ha pasado y pasará en este maldito lugar. Al bajar  sentía que las escaleras eran interminables, el tiempo que demoró en bajar, para Andrés fue una eternidad, cuando por fin llegó al primer piso se detuvo y oró un poco ante una imagen de la virgen, en la cual nunca había creído, luego corrió hasta donde estaba la moto de Alberto y al subirse notó que su carro ya no estaba, vio a lo lejos una grúa que se alejaba remolcándolo, aunque le dolió, en ese momento eso ya no importaba. 
Encendió la moto y arrancó muy rápido; cuando iba a máxima velocidad por la avenida Acacia, pensando en que al llegar a un lugar seguro llamaría a su amada, vio sorpresivamente un montón de gente que rodeaba algo en la mitad de la avenida, por lo cual tuvo que frenar en seco, estando a punto de caerse. Con el rechinar de la llanta en el asfalto la gente se hizo a un lado abriendo un callejón de cuerpos y la moto paró por fin a centímetros de lo que tanto  llamaba la atención en la avenida.
Andrés quedó frente a un cuerpo totalmente calcinado y al mirarlo bien, detalló una cadenita con una medalla que le pareció familiar, se bajó de la moto para observarla mientras la gente susurraba: -le pegó un rayo… -está muerta o muerto… -dicen que era torero… -dicen que era prostituta… - estaba cargada de energía negativa... – mira ese hombre le va a robar… Él se agacho para ver mejor y se dio cuenta que era la estrella que le había regalado a María cuando accedió a ser su novia, ¿entonces era María?, ¿la había matado el rayo que Andrés escuchó?

III
Las dudas lo atormentaban, pero lo más seguro era que ese montón de cenizas humeantes fueran los despojos de María; las esperanzas no estaban muertas y para aclarar sus dudas se dirigió al apartamento de su amada, en el que se debía encontrar si aún no había muerto ya que el restaurante estaba en remodelación; cuando llegó recordó que allí también debería subir muchas gradas porque ese edificio no tenía ascensor y María vivía en el piso 10. Andrés sacó fuerzas de donde pudo para llegar hasta aquella oscura puerta, en el largo camino recordó todo lo que había vivido con ella, como dándola por muerta:
Cuando la conoció en el restaurante frente a la universidad debido a que ella era mesera principiante y le derramó encima una taza de chocolate, por esto su jefe la iba a despedir, pero Andrés la defendió echándose la culpa, recordó que ese mismo día ella en agradecimiento , lo invitó a que al salir del trabajo fuera a cenar a su casa y también para lavarle la camisa, Andrés recordó que en esos días ella vivía en un pequeño cuarto que había alquilado y que hacía las veces de sala, cocina, dormitorio y patio de ropas, y que cuando él llegó,  María estaba muy hermosa, con su cabello lacio y más negro que una bella noche sin luna, llegando hasta sus redondos y tensos glúteos, cubiertos por un corto vestido rojo que dejaba ver su bronceada espalda, tenía un escote profundo como mi océano de problemas, su rostro tan angelical pero a la vez  incitador al pecado con sus cenizos y pícaros ojos; sus labios tan rojos y carnosos que solo eran comparables con una fruta madura que Andrés nunca se imaginó saborear. También recordó que hasta esa noche, aunque él ya tenía 23 años, nunca había hecho el amor y peor aún, nunca había besado a una mujer.
Después de comer una exquisita cena, ella le pidió el favor de que se quitara la camisa para lavarla, pero él se negaba, hasta que ella con una mirada profunda, una sonrisa y un dulce “por favor”, lo convenció, aunque no era mucho lo que pedía, con esa forma de decirlo le  hubiera podido pedir la vida misma y el sin dudarlo habría accedido; en ese momento ella miró el torso desnudo de Andrés por tanto tiempo y con tanto detalle que parecía que lo acariciaba desde lejos, tanto que se le olvidó lo que iba a hacer y él tuvo que llamarla para que volviera en sí, en ese momento ella se dispuso a lavar la camisa mientras que charlaba con Andrés que aún estaba ruborizado por esa ojeada tan profunda.
Él era muy curioso, y entonces comenzó a revisar con la mirada todo el cuarto, que a pesar de ser tan pequeño estaba muy bien organizado y decorado, muy diferente a su apartamento que al ser comparado con el de María, sería todo un basurero. Andrés pasó su mirada por todo el cuarto, no sin a cada momento dar un vistazo a los redondos glúteos de María, que atraían sus ojos como poderosos magnetos; con la mirada revisó todo, hasta llegar a un rincón en el que estaban colgadas diminutas prendas íntimas de las cuales solo pudo despegar la mirada para ver a María e imaginárselas puestas, en ese momento María había terminado de lavar la camisa pero él no se dio cuenta de que ella le estaba hablando, por estar “dejando volar su imaginación”, ella se dio cuenta de eso y cuando Andrés volvió en sí la miró a los ojos y ella le sonrió pícaramente, el no pudo resistir y desvió la mirada, ella le entregó la camisa pero aún estaba húmeda y Andrés solo se puso la chaqueta; cuando él decidió irse para no seguir ante semejante tentación que nunca podría ser suya, ella lo fue a despedir a la puerta, cuando se acercaron las mejillas, sus firmes senos tocaron el pecho de Andrés, el cual sintió una descarga tan fuerte que se quedó rígido, María sintió lo mismo y los labios de los dos, que tenían la mente en blanco, se atrajeron con gran pasión, en unos segundos la puerta estaba cerrada y sus cuerpos desnudos entre las blancas sábanas se unieron como si se hubieran conocido desde siempre, fue una noche de total lujuria en la que no hubo espacio para el sueño; y es que para él ese era el mejor de los sueños, aprendió mucho sobre el amor y el cuerpo divino de la mujer. Continuó visitándola todas las noches por muchos meses, a pesar de las burlas de sus amigos que no aceptaban que se relacione con una simple mesera. En esos días él se sentía el hombre más afortunado del mundo, por haber encontrado a una mujer tan bella, sencilla, que realmente lo amaba y él podía amar sin miedo.


IV
Eso creyó por mucho tiempo. Cuando por fin logró llegar a la puerta del apartamento de María, que era totalmente distinto al lugar donde la visitó por primera vez, sacó la llave de abajo del tapete y entró, buscó a su dama por todos lados pero no la encontró, se comenzó  a desesperar y salió al balcón a tomar aire puro, la avenida acacia quedaba precisamente al frente de este y el tumulto continuaba ahí, Andrés miró fijamente hacia allá y vio una joven mujer muy similar a María, de rodillas en el suelo, llorando a gritos y tirándose del cabello, lo mismo hacían muchas personas más que estaban en la montonera; como no alcanzaba a  distinguir si era o no María la que se jalaba el cabello, Andrés se subió al murito del balcón para ver mejor; el confiaba totalmente en aquel murito y en la calidad de todo el edificio ya que había sido construido por la empresa en la que trabajaba; estando arriba, miró  bien y se dio cuenta que sí era María la que lloraba en la calle pero de un momento a otro todo se volvió blanco y se detuvo por un momento. 
Era el tan confiable murito que se desplomó porque estaba muy mal construido, y con el muro cayó Andrés, que recobró la conciencia cayendo y le pidió a su dios que lo matara de una vez para no sufrir ninguna invalidez ni hacer sufrir mucho a María, alcanzó a voltear para donde estaba ella y la miro a los ojos por última vez. No sintió dolor alguno pero llegó un momento de tensa calma, comenzó a escuchar todo lo que pasaba a su alrededor; la gente chismosa que corría, las ambulancias, los alaridos de María, y por ultimo escuchó un aleteo que se acercaba más y más,  cuando estuvo sobre él, todo quedó pausado y en silencio por un tiempo que para Andrés pudo ser un segundo como pudo ser un siglo.

V
En ese lugar que no era lugar, Andrés no estaba solo, eso era lo que sentía, se miró a sí mismo pero no vio nada, no tenía cuerpo y el ser que lo acompañaba tampoco, sin embargo sentía que su compañía era conocida, era muy familiar.
-hola mijo, ¿como esta?-, era su padre, por el que Andrés sentía tanto desprecio, ya que la mayor parte de su vida estuvo en la cárcel y murió allí por un cargo de violación a una menor de edad,     -hola papá, ¿cómo estas?-, -muerto-, dijo su padre, -parece que yo también- dijo Andrés, en ese momento Rodrigo, su padre, le reveló muchas cosas sobre su vida y lo que había tenido que enfrentar, le contó que a él lo acusaron injustamente de violación y que esto lo hizo una niña de 12 años vecina suya, que se obsesionó con él y como no le correspondió ella optó por acusarlo de violación, ella llegó al extremo de lastimarse a sí misma para culpar a Rodrigo; así logró que lo metieran a la cárcel; en los días de la visita conyugal teniendo apenas 15 años, ella con una identificación falsa y disfrazada de adulta se iba donde Rodrigo, ya que a él nadie lo visitaba porque su familia nunca le perdonó lo que para ellos era verdad: el haber violado a esa “tierna niña”; ella con su gran obsesión quería tentar a Rodrigo pero él nunca cayó y como ella había aprendido a practicar la magia negra, le hizo un maleficio que lo llevó a la muerte. 
Rodrigo le contó también que esa malvada niña era María, su María, la cual era mayor por 7 años de Andrés pero él nunca lo supo, le contó que a él también le había hecho un maleficio y por eso se desesperaba cuando estaba lejos de ella, este maleficio se lo dio en la primera dosis cuando le derramó el chocolate encima, después en la comida y cuando tuvieron sexo, y que esto ella lo había planeado por mucho tiempo. 
Andrés no le creía, pensaba que su padre solo quería salvar su propia imagen empañando la de María. Pero en ese lugar los pensamientos eran palabras y Rodrigo supo lo que su hijo pensaba, entonces le mostró la prueba irrefutable de todo, y tenía que ver con la cadenita que tenía puesto el cadáver de la avenida acacia y con los extraños rayos que cayeron cerca de su casa y sobre ese pobre incauto que en vida fue el famoso torero Diego de Águila, dueño de aquel achicharrado cadáver, y con el cual, como sucedió con Rodrigo y Andrés ella se había obsesionado, y como ese día él tenía una corrida muy importante, ella le entregó la cadenita que Andrés le había regalado, diciéndole que le daría mucha suerte, pero en realidad esta haría más fuerte el maleficio. 
La verdad es que ella no tenía la suficiente experiencia para dominar tanto poder y por eso se le fue la mano en los maleficios que hizo, de los cuales el único que se salvó fue Andrés, gracias a que tenía calcetines sucios y húmedos en su casa, ya que esto aunque parezca mentira, repele los hechizos, por eso el rayo cayó en el árbol y no sobre él. Lo paradójico fue que Andrés si murió ese día pero no gracias a un maleficio, sino a la mala calidad de las construcciones de su empresa, a la cual le hacía tanta buena publicidad y hacía ver como la mejor. Con estas pruebas Andrés supo que su padre decía la verdad.
En ese instante Andrés sintió una ira muy grande, tanto que no la podía controlar, esa rabia hizo que todo a su alrededor se pusiera negro, comenzó a sentir extrañas cosas, sintió que se iba, que volvía a tener cuerpo, sintió frío, no sabía lo que pasaba, solo sabía que se iba, sentía que su misión no estaba cumplida, a su padre solo le dijo adiós, porque sabía que algún día se volverían a encontrar. 
Gritos, aplausos, risas, pasos y un tii, tii, tii, tii… que se aceleraba, le confirmaban que había vuelto a la vida, abrió los ojos y la luz lo cegó por un momento pero después logró ver a mucha gente que lo rodeaba y sonreía, todos decían que era un milagro, que solo tenía golpes y raspones, nada grave, porque había caído sobre un montón de hierba y ramas que habían recogido después de podar toda la cuadra. 
Por su expresa petición ese mismo día le dieron de alta, y lo primero que hizo fue ir  al apartamento de María, quería verla nuevamente a los ojos, esos que tanto lo deslumbraron y engañaron con su aparente pureza, para decirle en la cara, el asco que le producía haberla amado tanto. Pero lo único que vio al entrar a ese lugar,  fue la sombra de un hermoso cuerpo colgando del techo, así que salió de ahí sintiendo como si un gran peso se le hubiera quitado de encima y se dirigió al café bolchevique a tomarse un tinto con un cigarrillo y a preparar una demanda contra su antigua empresa, por lo que le pasó a él, y más que todo por todas las familias que estaban en riesgo. 
Estando en esas, recordó que había matado a su exjefe y se sintió sorprendido porqué todo seguía como si nada, se había encontrado con muchos policías pero ninguno le había dicho nada, uno hasta lo felicitó ya que su caso se había difundido en los medios. Entonces, ¿Qué estaba pasando?, eso solo lo podía responder alguien de confianza y que hubiera  estado presente cuando Andrés mató al jefe, quién mejor que Alberto, su incondicional amigo. Entonces lo llamó a su celular, Alberto contestó y se sintió muy feliz al saber que su amigo estaba bien, ya que no sabía nada de él desde que salió huyendo de la empresa, cuando Andrés le preguntó sobre el jefe,  a Alberto, respondiendo se le entrecortó la voz, y lo único que dijo fue: -Le pido mil disculpas amigo, yo no sé nada de primeros auxilios, el jefe solo estaba desmayado…- y colgó el teléfono;  en ese momento Andrés sintió un gran alivio. 

                                             *       *       *

Por: DIEGO  E.
(2003-2007)

FUEGO (en construcción)

Oscuras texturas poblaban el cielo, ensuciaban las nubes y el aire, como una erupción destructiva se alzaba el hongo de humo sobre los techos de zinc de las pocas casas que aun quedaban en pié, los alaridos de cientos de personas se confundían con el intenso crepitar de las esperanzas construidas de sol a sol, que se carbonizaban en la iniquidad. Los que aun tenían fuerzas de agua panela y agua sal, corrían desesperados con baldes llenos de agua que la urgencia de los movimientos reducía a la mitad al llegar al fuego, otros, ya resignados, solo se dejaban embelesar en la tristeza por el fulgor de las llamaradas; un prisma eran las lagrimas, el fuego, una masa amorfa de luces. Entre los muertos habían muchos niños, mujeres y ancianos, también fue numerosa la cantidad de personas que murieron de tristeza. Los bomberos llegaron a echarle agua a las cenizas humeantes y para dar entrevistas a los efectivos periodistas del amarillo, quienes se regodeaban en el dolor que es su pan de cada día.

^ ^ ^
Arturo había vivido en el campo toda su vida, creció entre ríos cristalinos y montañas llenas de vida, aprendió a trabajar la tierra, a domar las bestias y tener su guía en el firmamento, leyendo las nubes, el sol y las estrellas, tenia todo lo que necesitaba para vivir una buena vida, en la sencilla complejidad de coexistir al natural, sin burbujas ni disfraces, en contacto directo con la tierra, el agua, el aire y el fuego, para prolongar, construir y amplificar la buena vida. Su familia había heredado de sus ancestros indígenas los terrenos donde vivían, varias generaciones habían desarrollado sus vidas en esas tierras que explotaban de manera planificada para no agotarla, dejando descansar una parte para dedicarse a otra. Cada parcela estaba dividida en cuatro partes, cada cuatro años había cambio, se desmontaba a machete y fuego la siguiente parte para continuar el ciclo. El trabajo era la supervivencia, se trabajaba para vivir. La naturaleza fue su mejor maestra, el contacto permanente con la tierra, la amplitud de la visión y el aire puro en sus pulmones le habían dado una idea de la vida un poco distinta a la del resto de personas. A medida que crecía entendía que los humanos generalmente se complican innecesariamente, igual que a todo lo que los rodea, porque algo o alguien, los ha convencido de que ellos son el centro del universo.
Una mañana en medio de la quebrada, Arturo descubría la maravillosa cercanía del cuerpo de la mujer, cuando su idilio fue interrumpido por varias explosiones y el traqueteo de las ametralladoras; Clara y él se habían alejado del caserío para ir a descubrirse mutuamente en un oculto paraje a orillas de la quebrada. Después de los fuertes ruidos empezaron a escuchar gritos y gemidos, también el sonido estridente de un motor que al ser acelerado incrementaba los alaridos, entre ese horripilante ruido Arturo logró escuchar fuertes carcajadas.
El camino se abría en posibilidades, opciones que en otro momento hubieran sonado descabelladas y suicidas ahora se mostraban como únicos rumbos posibles para prolongar la vida, el velo umbrío de la noche  y un respirar pausado cubrieron el escape, los grillos arrullaban a los asesinos durmientes mientras los seres nocturnos batallaban por cada aliento de vida en la brava selva, la luna cortaba las nubes con su luz. Pasos lentos, cuidadosos, movimientos calculados, que ponían distancia al peligro. Para escapar del terror, la muerte y la persecución, la ciudad fue la única opción...

^ ^ ^
El amanecer no trajo nuevas esperanzas, al contrario, permitió ver claramente la devastación del lugar que durante varios años había sido hogar y único refugio de miles de personas que las circunstancias, tragedias e injusticias habían llevado a vivir en casas de cartón y madera, invadiendo los terrenos abandonados, que en el papel,  eran propiedad de "gente bien", de esa misma gente bien que un día envió ejércitos de bestias asesinas a arrebatarles su tierra ancestral a punta de terror y motosierra para llenarlos de palma, caña, o revolver la montaña para petroleo, oro y carbón.  Los noticieros y periódicos llenan sus titulares y encabezados con las imágenes de la oscuridad humeante, todos sin excepción aseguran que el incendio se inició accidentalmente; los sobrevivientes saben que no fue así,  ahora entienden que los poderosos si cumplen sus amenazas...


^ ^ ^
Caminando hasta perder el aliento, bebiendo agua de arroyos y quebradas, tratando de asumir lo que había pasado en el lugar que había sido siempre su hogar, entendiendo de golpe, como se entiende toda tragedia, que todo lo que habían conocido como suyo había desaparecido, que ya no había un hogar a donde retornar. El terror nuevamente lograba su vil victoria y esas bellas tierras que habían dado aliento y vida a tantas generaciones quedarían sin la presencia del hombre durante poco tiempo, porque en breve vendrían hordas a "limpiar" la tierra para evitar el estorbo de viejos arboles y todo tipo de plantas y animales que cohabitaban en el lugar, dejando el suelo listo para recibir las semillas alteradas geneticamente 
Los arboles por momentos se convertian en una estela verde que Arturo veia pasar a traves de la ventana de un bus, se asustó al sentir que se estaba quedando sordo, sentía por primera vez que sus oidos se tapaban a causa del cambio de altura; despues de varias horas de viaje en el que se pudieron embarcar

Sin remedio

En una calle gris o un camino de piedra y barro, 
en medio de un valle o la selva,
luchando contra la corriente fresca de un río
o esquivando el trafico caótico de una capital,
escapando de la rutina o fundido en ella,
con el sol tostandome el cerebro
o con el hielo fluyendo en la sangre;
en cada sendero, en cada sensación, 
en cada gota de sudor y bostezo
cuando cierro los ojos, cuando los abro, 
cuando río o me desespero, 
en la soledad, en el tumulto, 
en la lucidez, en la demencia,
en el sinsentido y en la inspiración...
Te cuelas, apareces de repente sin saberlo, 
todo vuelve a tener sentido y lo pierde al mismo tiempo,
no hay explicación alguna para tanto y tanto,
solo queda la certeza de tu presencia en cada tramo; 
en cada peldaño o abismo
existes,
escapas de mi interior para que te vea
para que te añore
y recuerde que te amo
sin remedio alguno...

Diego E.

Multiverso



Sin mascara ni prisma, obsérvese.
Fluye tenaz la vida
en cada respiración
latido a latido
una señal en cada sensación,
existencia desnuda
ambigua libertad…

Existencias múltiples
conexiones infinitas
acciones 
reacciones
ritmos 
ecos
variaciones,
energía que fluye
conexión vital
multiverso...



Diego E.




VIENTO



El calor liquido acaricia toda la superficie de mi ser, esa capa sensible que es capaz de provocar las mas placenteras y dolorosas sensaciones, en la oscuridad, el agua caliente abre cada uno de mis poros mientras la calma me adormece; el sonido del agua fluyendo y el vapor que respiro, evocan las sensaciones que me despertaba la pequeña quebrada de agua termal que recorría la finca de mi abuelo en el eje cafetero. Vapor y agua caliente en movimiento, la escena es casi idéntica, de no ser por la ausencia del viento que siempre fue mi compañero en mis salidas de campo. Un perturbador e insistente golpeteo irrumpe en mi intimidad obligándome a abrir los ojos de inmediato, enfurezco más con cada ruido, es la voz de mi madre anunciando a gritos el corto tiempo que tengo para prepararme y acompañarlos, como toda una familia ejemplar, a un acto de condecoración en el que ascenderán a mi padre al rango de Mayor General de la República.

***
Habíamos tomado ya varias cervezas y la carne estaba a punto de quedar lista, mis amigos y Amanda habían preparado todo con la complicidad de mi madre, todo para celebrar un año más de mi vida, acontecimiento que a mi parecer no es muy importante, puesto que para mí, todos los días son iguales y este infierno en el que vivo no cambia ni va a cambiar, pero no puedo negar que ellos me quieren, tenía que corresponder ese aprecio de alguna manera, en esa ocasión entregué sonrisas. Mientras servían los suculentos trozos de carne y mi amigo Santiago contaba su última aventura en el extranjero, vimos acercarse la caravana de camionetas blindadas organizadas una detrás de la otra como si protegieran algo que realmente valiera la pena, el gesto en mi rostro cambió de un extremo a otro, efecto que solo puede lograr él, me es imposible seguir entregando sonrisas cuando su nauseabunda presencia está cerca de mí. Un montón de uniformados comenzaron a bajarse de los vehículos y lo rodearon, el siguió su camino sin siquiera determinarlos, ellos rodearon la casa como si estuviéramos en zona de guerra y él se acercó a mí con una gran sonrisa falsa en el rostro ---Felicidades hijo, hace ya varios años que llegaste a este mundo, sigue tu vida tranquilo, sabes que mientras yo viva podrás esconderte bajo mi sombra y seguir haciendo lo que siempre has hecho, nada--- Esas fueron sus palabras, después de escuchar esto todos los asistentes guardaron silencio, él dio la espalda y sin decir nada más, entró a la casa conservando esa estúpida sonrisa, mi madre salió detrás de él con el gesto preocupado que siempre está en su rostro y que varía un poco de acuerdo a los estados de ánimo de aquel hombre.
***
Un domingo como tantos, con poca gente en las calles, agosto había llegado; sería bueno que el viento haga justicia en esta ciudad y arrastre con su fuerza invisible toda la escoria que abunda por doquier. Mi espíritu me empujó de nuevo hasta el hotel más alto que encontré, era necesario que tuviera un balcón, no tardé en llegar al sitio adecuado y de inmediato alquilé una habitación perfecta en el piso 30. Abrí la puerta y presuroso me dirigí al balcón, ni siquiera descargue mi maleta, debía satisfacer mi necesidad lo más pronto posible, el contacto con el viento es indispensable para mí, aunque no lo puedo ver, su fría caricia me hace sentir en libertad; haciendo equilibrio en el borde del balcón, la ropa comenzó a estorbarme, era necesario bajar de ahí y deprenderme de mis vestiduras para tener un contacto más íntimo con esa brisa que había recorrido parajes infinitos, necesitaba sentirla en cada poro de mi piel.
Desnudo me balanceaba sobre la podrida ciudad, la corriente fría limpiaba de mí ser toda la porquería que a diario se me impregnaba por estar rodeado de seres inmundos, importantes para esta sociedad porque tienen propiedades y dinero. Me senté en el pequeño muro y después de mantener los ojos cerrados por un instante perdí la noción del tiempo, no había nada que pudiera perturbarme, me sentía realmente pleno; el mundo, el universo entero, se redujo solo a mí, el viento transmitía millones de sensaciones que solamente yo podía sentir, en esa bella tarde y después de mucho tiempo, por fin volví a ser parte del viento.
***
Me disponía a desayunar pero había algo que no me permitía continuar con esa acción rutinaria, necesitaba completar el ritual aprendido de mi padre, para quien es indispensable leer el periódico mientras toma el desayuno, ordené a la sirvienta que me lo trajera y cuando lo tuve en mis manos la primera plana llamó mi atención de sobremanera, se trataba de un homicidio, había una foto de identificación de la víctima, su rostro me pareció familiar, el titular confirmó mi sospecha: “Asesinado Escolta del Brigadier General Vinasco”, en el fondo había una imagen grande de la escena del crimen distorsionada en la que solo se podía ver manchas rojas por todos lados, debajo de la grotesca fotografía había información detallada de la víctima, el delito y los sospechosos:
Un horroroso hecho de sangre fue descubierto la noche anterior en un apartamento ubicado en el oriente de la ciudad, la víctima fue identificada como Adalberto Rodríguez, de 38 años, oriundo de Baranoa Atlántico, quien era militar activo de la Brigada 35 y tenía rango de sargento primero, se desempeñaba como escolta del Brigadier General Tulio Vinasco. La víctima presentaba fuertes señales de tortura, tenía cortes profundos en las extremidades y quemaduras de tercer grado en varias partes del cuerpo. Algo muy particular de este delito es que a la víctima le fueron extraídos todos los dientes, la causa de muerte fue por ahogamiento, ya que lo encontraron con la cabeza dentro del inodoro en su apartamento. El occiso tenía en su contra varias denuncias por posible abuso sexual de niños desplazados por la violencia, que fueron archivadas por vencimiento de términos. La investigación se inclina sobre la hipótesis de que la causa y el autor de este crimen están relacionados con dichas denuncias. El Brigadier Vinasco en declaraciones a este diario defendió la honorabilidad del militar y lo calificó como una persona intachable, un ejemplo para la sociedad, afirmó que no descansará hasta dar con los autores de este hecho que enluta a las fuerzas militares del país.”
Terminé de tomar mi desayuno y cuando me dirigía a mi cuarto, mire a mi madre que sentada en la sala lloraba desconsoladamente, sus manos temblorosas sostenían un rosario dorado, digno de su estatus y su moral. Me enfurecí al verla así, ya que sabía perfectamente cuál era el motivo de su llanto, los años compartidos con ella me hicieron entender que todas sus lágrimas tenían que ver con mi padre, esta vez no era la excepción, cuando me vio, se acercó y me abrazo fuertemente mientras me decía entre sollozos que sentía un gran temor de que ese horrible asesinato tuviera relación directa con mi padre y que su vida corriera un gran riesgo. La abracé fingiendo comprenderla, hubiera sido inútil expresarle mis pensamientos, argumenté que la importancia de mi padre en este país evitaría que alguien se le pudiera acercar con intención de dañarlo y que los únicos que estamos realmente cerca de él somos ella y yo. Así logré tranquilizarla al menos hasta la tarde, cuando al ver a mi padre estalló en llanto nuevamente.
***
Nunca había estado en un sitio tan desagradable, había un olor penetrante a mierda y orines, hacia frio y las paredes estaban húmedas, me rodeaban tres tipos con miradas perdidas y grandes cicatrices en la cara, por primera vez en mucho tiempo desee con todas mis fuerzas su presencia, no quería estar mas tiempo en ese sitio y él era mi única salvación, después de 4 largas horas al fin abrieron la reja, el sonido metálico me llenó de esperanzas y una voz recia pronunció mi apellido para hacerme salir, me apresuré a dejar el calabozo mientras pensaba que esta vez serviría de algo tener ese parentesco que muchas veces me avergüenza, cuando estuve frente a los policías me miraron de arriba abajo y comenzaron a reírse a carcajadas ---Así que usted es hijo de un Brigadier General de la república ja ja ja con esa pinta de marica no se lo cree ni su madre---  el golpe de realidad me estremeció y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al saber que no saldría de esa letrina tan pronto como había pensado, bajé mi mirada al suelo y guarde silencio, ya que sospechaba lo que estaba pasando  ---¿nos querías ver la cara maricon? la vas a pagar caro hijueputa periquero, ¿creíste que con esa carita de yonofuí te ibas a zafar fácil de esta? pues enteráte de que aquí vas a estar un buen rato, llamamos a tu “papito” y adiviná qué, pues que el Brigadier no tiene hijos periqueros como vos, y ahora toca meterte una buena disciplinada por mentiroso, periquero y maricon, ¿te crees de mejor familia? ja ja ja ja pues hay un lugar reservado para vos, ¡muchachos! ¡Llévenlo a la suite!---
Esa fue una de las noches mas largas de mi vida, me llevaron a un calabozo aun peor que en el que estaba y me hicieron desnudar, un chorro de agua helada por todo mi cuerpo me llevo a un estado de degradación que no podía soportar, mientras el frio y el dolor hacían que me retorciera en el suelo, esos malditos cerdos reían a carcajadas, después de varios minutos eternos dejaron de mojarme y me tiraron la ropa, que casi no pude agarrar porque el frio me había entumecido los dedos, cerraron la reja y se fueron sonrientes. A las 6 de la mañana del día siguiente me dejaron salir, me entregaron mis pertenencias pero en mi billetera ya no estaba el dinero, fui a reclamarles y después de amenazarme con volverme a meter al calabozo por “irrespeto a la autoridad” me devolvieron el dinero exacto para poder pagar el bus, llegué a mi casa añorando estar en mi cama y olvidar todo lo ocurrido, para mi mala suerte choqué con él cuando abría la puerta, fue mortificante encontrarme con su sonrisa irónica cuando comenzaba a sentirme seguro de nuevo    ---¿Que tal noche pasaste? ¡El general no tiene hijos drogadictos, que te quede claro, déjame salir que yo si tengo cosas que hacer!---
Tenía muchas ganas de borrar de su cara esa sonrisa que tanto me irrita, pero me sentía agotado y opté por irme a mi cuarto a dormir.
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Se escuchó un fuerte balazo que me hizo cerrar los ojos involuntariamente, después de pocos segundos llego un aroma a pólvora que me pareció agradable, mi padre me tomo de la mano y empezamos a correr, cuando llegamos al pie del árbol de guayacán, encontramos a un mico pequeño que se agarraba la pata y chillaba de dolor, mi padre comenzó a explicarme que los micos son una plaga que se come todas las frutas y el maíz de la finca, que se atreven a meterse a la casa a robar y traen con ellos muchos parásitos ---Buen tiro mijo, ahora tendremos que acabar con su dolor--- me dijo mientras acariciaba mi cabeza, el mico no paraba de chillar, sus gritos eran desesperantes, mi papá le amarró un brazo con un pequeño lazo y lo comenzó a arrastrar mientras me hacia señas de seguirlo, su sonrisa era radiante y sincera, a pesar de los enervantes gritos yo también sonreía, me sentía feliz de tener la atención y el ejemplo de mi padre, después de caminar un poco el mico dejó de hacer ruido, solo trataba de romper la cuerda con los dientes, lo seguí hasta el rio, llegamos a la orilla de un remanso en que el agua cristalina parecía estática y los rayos del sol se reflejaban doblemente, primero en la superficie del agua y después en el fondo multicolor tapizado con piedras de todas las formas y tamaños. El mico estaba débil pero aun tenia intenciones de defenderse, de repente le lanzó una mordida a mi papá que le hizo sangrar un dedo, él reaccionó con ira y le dio al mico un golpe que le tumbó casi todos los dientes, el animal seguía vivo pero dejó de luchar. Mi padre lo tomo firmemente de la cabeza y lo hundió en el agua, mientras la sangre teñía de rojo lentamente el rio me dijo ---Este es un guerrero de la vida que ha sufrido ya suficiente, luchó hasta el final a pesar del dolor, pero ahora ese dolor esta abandonando su cuerpo, mira el agua hijo, ese es el dolor que ha dado paso a la paz, a la necesaria muerte que completa el ciclo de la vida, cuando seas grande lo entenderás mejor--- mi corazón parecía salirse de mi pecho al imaginar que el espíritu del guerrero estaba en los rayos de sol que atravesaban el agua rojiza.
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Una llamada de Amanda me hizo salir corriendo de la casa, entre lagrimas me dijo que necesitaba verme urgentemente, que había pasado algo terrible, cuando llegué a su casa la encontré muy deprimida, me abrazó y yo traté de calmarla…
--- ¿Que pasó?
---Algo espantoso amor
---mmm trata de calmarte y cuéntame
---Es Germán, ¿te acuerdas de él? nos lo encontramos el otro día en la calle, yo te lo presenté
---Aaa si, tu ex, cuéntame, ¿qué paso con él?
---Lo asesinaron de una manera horrorosa
Amanda casi no podía hablar porque el llanto no la dejaba, como pudo me comentó que alguien entró al apartamento del hombre en la madrugada y de alguna manera lograron inmovilizarlo para cortarle los labios y arrancarle los dientes, después lo ahogaron en una tina, yo traté de consolarla diciéndole que él fue un guerrero y mas por ser militar, un guerrero que luchó hasta el final, pero que ese guerrero ya había vencido al dolor porque ya no lo sentía, por fin estaba en paz. Ella asentía a mis palabras mientras me abrazaba fuertemente, en el fondo yo sentía un gran placer al verla aferrada a mi sin ninguna otra esperanza, sin otra opción que creerme y sentir mi protección.
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Estaba alcanzando la cúspide de su carrera, paso a paso había ido escalando, la mayor parte de su vida había sido un lacayo ejemplar, maestro de la destrucción y el engaño, ese día fue ascendido a Brigadier General de la República, muchos hombres dieron sus vidas para que mi padre recibiera su primer sol, para alimentar su infinito ego. Yo había dejado de asistir a las ceremonias porque me parecían el teatro más decadente y macabro, actos en los que el poder que da la guerra se movilizaba en aras de mantener aceitada la máquina de muerte que protege fielmente al mejor postor. En la casa habían organizado una reunión para celebrar, mi madre había invitado a Amanda, un par de mis amigos y un montón de “gente bien”, Amanda no había podido negarse a asistir, lo que me obligó a quedarme.
Estábamos distraídos en una animada charla al calor del whisky cuando logré escuchar un grito de Amanda desde dentro de la casa, salí corriendo y al entrar, escuché ruidos y forcejeo en el segundo piso, llegué a mi habitación y abrí la puerta, casi estallo de la ira por lo que vi: ese maldito estaba montado sobre ella agarrándole los brazos, ya le había desgarrado la blusa y como un cerdo le babeaba el cuello, la mordía, ella se esforzaba por soltarse pero era inútil, el detestable viejo era grande y fuerte, sin pensarlo dos veces me abalancé sobre él y se lo quite de encima agarrándolo a golpes, pero en menos de un minuto sus escoltas me tenían inmóvil contra el suelo.
El cobarde Brigadier quería presumir a sus compinches una medalla que hace poco le había impuesto el Ministro de Defensa, entró a la casa por ella y al pasar por mi cuarto miró a Amanda dormida en mi cama, ella estaba indispuesta y yo la había llevado a mi cuarto para que descansara un poco, el cerdo no resistió la tentación y se acercó despacio, para comenzar a manosearla, cuando ella despertó y se alejó de él como pudo, él le ofreció dinero y ante su negativa comenzó a humillarla, cuando ella trató de salir del cuarto, la golpeó y la tumbo a la fuerza en la cama.
Los escoltas rodearon la casa y no dejaron entrar a nadie más, debían resguardar el buen nombre de su superior, Amanda lloraba mientras trataba de arreglarse la blusa, el depravado la miraba y reía —Puras lagrimas de cocodrilo, suficiente he tratado con perras de tu calaña, aquí no vengas a hacerte la decente, gentuza como esta siempre quiere salir ganando, creen que inspirando lastima lo van a lograr. No sé porque el güevón de mi hijo, si es que puedo llamarlo así, fue incapaz de conseguir una mujer de su nivel, sino a esta hija de sirvienta, pero bueno allá él…  Muchachos aquí no ha pasado nada, tengan inmovilizado a ese güevonsito hasta que se calme, y a vos puta no quiero volverte a ver nunca más en mi casa.         Bueno muchachos nos fuimos, a mi mujer y a la gente díganles que a esta loca le dio un ataque, ya saben que mi esposa sufre del corazón, no sé si alguno de los presentes quiera cargar con la culpa de provocarle un infarto…—                                                                                                                                  Salió del cuarto luciendo su sonrisa, yo me sentía como un gusano bajo las botas negras.
***
---Mi Sargento ¿supo que el sábado mataron al cabo Quiñones?
--- Noo. A cual, ¿al negro?
---Si mi Sargento lo encontraron en un hotel, le habían volado todos los dientes y esos hijueputas lo ahogaron con el chorro de la ducha, cuando los propios entraron a la pieza el chorro le estaba cayendo en la cara y dicen que hasta lo miraron como sonriente, los de medicina legal dicen que el man estaba todo drogado, y con razón porque pa dejarse hacer eso toca estar ido.
---Uy güevón que vaina tan tenaz, yo el otro día leí en un periódico que a un soldado lo habían matado como parecido, mmm parece que hay algún hijueputa loco cazando gente de la ley.
--- Si, preciso le iba a comentar eso mi Sargento, ese man que ahogaron en un inodoro era el escolta de ese Brigadier Vinasco, y por eso se armó un escándalo serio.
--- Aaa si, el tal Brigadier Vinasco, ese fue al que la otra noche le agarramos el mariconsito ese del hijo metiendo perico.
--- Claro mi Sargento si fue el propio finadito Quiñones el que lo capturó y acá lo cogió de bate, si hasta lo empelotó y lo bañó con agua helada ja ja ja ja
--- ja ja ja ese Quiñones era medio loca también, pero bueno por lo menos gozó el negro drogo
---Que descanse en paz
---Pues sí, pero como sea hay que darle captura al hijueputa que está matando soldados y policías, debe ser algún malparido guerrillero, pero tarde o temprano lo agarramos y le hacemos lo propio, después lo legalizamos---
***
Cuando era niño me parecía que los militares eran los mejores hombres que existían, creía en su heroísmo y valentía, me sentía completamente orgulloso de que mi padre fuera uno de ellos y estaba convencido de que cuando creciera seguiría sus pasos, pero con el tiempo la realidad va golpeando las ilusiones hasta que las rompe. Un día cuando había cumplido 15 años, estaba curioseando en la colección de armas que había en el estudio de mi papá, cuando escuché pasos y voces que venían acercándose, entonces me escondí detrás de un mueble porque yo tenía la entrada prohibida sin compañía a esa oficina, me quedé quieto y callado, casi sin respirar, él llegó con varios hombres y comenzaron a conversar, yo no pude evitar escuchar que uno de ellos se reía mientras recordaba como mi padre había llegado a un caserío cerca de la costa norte y había reunido a todas las niñas y mujeres para escoger con cuales pasaría un “buen rato”, las que se negaban eran macheteadas inmediatamente y al resto las violaron en presencia de sus maridos e hijos; yo no podía creer lo que escuchaba, esa voz seguía describiendo la expresión en los rostros de esos “micos” cuando miraban como los “socios” partían a los líderes de la comunidad con moto sierras, todos en el estudio reían a carcajadas. Se reunieron ese día para repartir las ganancias que les habían quedado por despejar un gran territorio para que una multinacional lo llenara de palma africana, ellos estaban seguros que los “micos” estaban tan aterrorizados que nunca volverían a las tierras que durante varias generaciones habían habitado.
Empezaron a tomar whisky mientras seguían recordando historias de batallas, debí resistir mucho las ganas de vomitar escuchando los detalles de sus anécdotas, hasta que se acabó el licor y él comenzó a llamar a mi madre para que le trajera más, como ella se demoró un poco en llegar, cuando entró al estudio la recibió con un golpe en la cabeza que la tumbó al suelo, los otros malditos solo miraban y se reían, ella le rogaba que no le pegara mas, yo no resistí la ira y salí de mi escondite dispuesto a defender a mi madre, cuando me vio se puso pálido, sabía que yo había escuchado todo, que ya no podría engañarme más, hasta ese día había llegado su heroísmo ante mí, nunca más seria mi ejemplo, me daba vergüenza y asco ser hijo de un monstruo, una bestia asesina.
***
Termino de arreglarme, a pesar de todo hoy es un día especial, después de desayunar nos recoge un automóvil negro apropiado para la ocasión, junto a nuestro carro van varias motos deteniendo el trafico para abrirnos paso, la base militar esta como a una hora de camino de la casa. Mientras dejo ir mi mirada entre las pocas nubes y el azul de una mañana soleada, el perfume que mi madre se pone desde siempre para ocasiones especiales, va trayendo imágenes dejadas al olvido.
En la finca de mi abuelo había un árbol centenario con casi 4 pisos de altura, siempre deseé trepar hasta lo más alto, donde miraba a las aves posarse, un día de vacaciones, mi padre me sorprendió embelesado mirando la copa del árbol y me convenció de que con su ayuda, sería capaz de alcanzarla, me contó que él lo había hecho varias veces cuando era niño, en un momento me levantó entre sus brazos para que pudiera colgarme de la primera rama, de ahí en adelante me dijo que solo sería como subir una escalera, despacio, peldaño a peldaño, el subía detrás de mí, pendiente de lo que hacía, después de unos minutos los peldaños se fueron separando y por ser más delgado, el tronco se tambaleaba, yo sentí miedo, pero mi padre me explico que todo dependía de mi, que si me dejaba vencer por el miedo, caería inevitablemente, pero que si en cambio, lo enfrentaba podría llegar tan alto como quisiera y sentir la caricia del viento en mi rostro, entonces tuve el valor suficiente para seguir subiendo, cuando llegamos a la ultima rama miré junto a ella en el tronco el nombre de mi padre tallado, y una fecha muy lejana, cuando él en su infancia vivía en la finca con el abuelo y la abuela, no podía parar de sonreír cuando él me pasó su navaja para que grabara mi nombre en el mismo tronco, después de hacerlo me dio un par de palmadas en el hombro felicitándome por haberlo logrado, nos sentamos en una rama gruesa y un fuerte viento hacia tambalear el gran árbol de un lado a otro, yo ya no sentía miedo, mis ojos comenzaron a cerrarse para poder sentir mejor e imaginar todos los lugares que había recorrido esa fría caricia que estremecía mi cuerpo, me deje llevar por las sensaciones y en esa bella tarde por primera vez me sentí parte del viento.
***
Estamos ya en la base militar, él está reunido con sus compañeros que también serán ascendidos yo me siento con mi madre en las filas dispuestas para las familias, un poco más adelante se encuentra el Presidente de la República, quien desde su asiento le sonríe a mi madre, en el campo preparado para la ceremonia hay dos helicópteros y varios jeeps parqueados, la falsedad se puede respirar, la ceremonia ha empezado, mi deber me obliga a retirarme.
El Presidente se acerca solemnemente a él para imponerle las insignias que lo llevaran a la meta más alta de su carrera, Mayor General de la República, su pecho se infla de orgullo mientras recibe los soles, pero cuando el Presidente le está dando la mano para oficializar el acto, se escucha un ruido fuerte y seco, la cabeza del Mayor General se destroza, él cae al suelo pesadamente, el caos se apodera de la selecta multitud, montones de militares se alarman y buscan el origen del disparo, hasta que me encuentran sonriente con el revólver en la mano escondido junto a un jeep. Mientras la vida abandona el cuerpo del general, yo siento que mi liberación ha llegado con este acto de justicia, de ahora en adelante será él quien esté abajo; todos quieren matarme, pero como hay muchas cámaras presentes, solo me detienen, mi madre se acerca con una expresión indefinible en su rostro, yo la beso y le sonrío, por fin es libre.
Quieren que me pudra en la cárcel, ahora las investigaciones han descubierto al autor de los extraños homicidios de militares y policías, ya que mi madre aterrorizada le entregó a la policía la colección de dientes que encontró en mi cuarto, en un cofre que estaba junto a una foto de mi padre y yo, la verdad esos tres hombres si merecían morir como verdaderos guerreros, ser liberados del peso de su existencia como siervos de la muerte dejando que el agua limpiara sus cuerpos del dolor, por el contario, aquel detestable hombre que fue mi padre murió como debía morir un cobarde, humillado en público, degradado ante quienes le rendían pleitesía, por obra de la persona que él mas detestaba, su propio hijo, un final adecuado para un monstruo de esa naturaleza.
Todos querían que me llevaran a una cárcel horrible por haberle hecho tanto daño a la patria, pero se quedaron con las ganas. Hoy estoy en un lugar campestre, rodeado de jardines, en donde puedo ser parte del viento cuando quiera, he logrado evadir las medicinas que me tenían adormecido, estoy despierto y lúcido para contar mi historia, el plan está elaborado, he descubierto la manera de salir, esta noche volveré a la ciudad en busca de mi Amanda.



 Diego E.
aportes de
Klaudia S.

EL NOMBRE


Te veo desde lejos, busco tu mirada,
no encuentro la manera de acercarme a ti;
me gustaría escuchar tu voz de cerca,
si lo permites, quisiera sentir tu aliento, tu respiración…

Permíteme acariciar tu piel con toda mi piel,
permítenos ser uno y nada al tiempo.
Déjame recorrer tus caminos, tus pliegues,
vámonos al nacimiento y a la muerte,
regocijémonos en el néctar divino de la pasión…

Pero antes, si no es mucho atrevimiento,
¿Podrías decirme como te llamas?


Diego E.

PERDIDO


Buscando ando, buscando y rebuscando,
En la tosca inclemencia que nos viene azotando,
La mirada sincera, la palabra cercana,
Una sonrisa cálida que rompa la tendencia.

El delirio del mal atrae el ocaso de esta vida sin par,
Por preferir el oro, a vivir para andar,
Sacrifican la vida que todo nos da.

Buscando ando, buscando y rebuscando,
En el absurdo silencio, la respuesta inclemente,
Cayendo en la quietud, sabiendo la verdad.

Los tentáculos de la infamia avanzan sin tregua,
Devorando a grandes trozos la vida que se resiste a sucumbir,
El silencio y la muerte se han vuelto una constante.

Buscando ando, buscando y rebuscando,
En la fingida libertad, las huellas del humano,
En el corazón de maquina, los sueños del pequeño,
En la horrible mueca, la esperanza de mejores días.

Diego E.

CIERTO



Llevatelas todas amigo
arrastralas contigo,
empujalas hasta el abismo del olvido;
ya no sirven, las palabras ya no tienen validez,
el temor les robó todo sentido
derrumbando el castillo de cristal.

Amigo viento sopla mas fuerte,
silva entre los arboles y oídos
acallando el murmullo de las dudas,
llevatelas lejos, pierdelas en el bosque
hundelas por siempre en su espesura.

Mi viajero amigo,
las palabras ya no tienen sentido,
el puente que construyeron fue minado por la incostancia.
Es el momento de actuar
para ser consecuente con los sentimientos,
hechos valen mas que palabras,
el amor verdadero no necesita explicacion
solo es cuestion de sentir y actuar como dicte el corazon
lo demas vendra por añadidura.

Solo te pido viejo amigo,
que a estas palabras y a mí
tambien lleves contigo,
que me permitas deslizarme entre tus corrientes
para llegar al sitio de la mujer que amo,
aquel ser hermoso que un maltrecho dia
mis palabras lastimaron,
para demostrarle que con o sin palabras
el amor que siento por ella
es tan cierto como que estoy vivo.

Diego E.

LIBRE



El tiempo gotea en mi oído

Y la noche se ha vuelto día

El sueño no me visita,

Solo me asalta el silencio

Atrapado en el trajinar sin pensamiento.



Salidas no hay en las puertas,

Escapes no hay en la huida,

La voluntad involuntariamente cede

Y la locura reina de nuevo.



Adentro, bien adentro

En las profundidades de la profundísima oscuridad de mi alma,

Brilla un pequeño palpitar que crece,

Rompe la noche

Corta con su luz multicolor mis entrañas.



Se abre una mágica herida benigna

Por donde escapan los átomos y atomitos

Que componían mi alma descompuesta.



Oxigenado el espíritu, la vida recomienza

Impetuosa y sin prisa;

El portal esta abierto, pero no es una salida,

Es menester entrar, para poder estar libre.



Diego E.

INTERNO



El péndulo señala el compás del bandoneón,
afuera el sol muestra su esplendido poder,
las notas del tango se mezclan con el tic-tac
y el reloj es parte de la orquesta…
Una botella de Brandy casi tan vacía como yo
Me acompaña a pasar la tarde,
A pensar sin pensar en nada;
Mientras la ebriedad se apodera de mí ser
Y consigo al fin, abandonar la realidad,
Para internarme en el espacio más grato,
El único que es verdaderamente mío…
Lustroso, bello y excelso,
Es por momentos el loco que llevo dentro,
El silencio es su virtud,
Estuvo solo y sigue solo,
Solo loco y vivo.
Diego E.